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El banco de madera

        Era sencillo, muy sencillo, color gris, su color natural, de madera, había desaparecido hacía mucho tiempo, la lluvia, el intenso sol, el viento, enfin, los elementos naturales, habían curtido su "piel",pero era un banco feliz, precioso, y estaba en una terraza de un colegio.
        Pero aquél no había sido su primer sitio, no, cuando lo hizo aquél majorero cuidador de cabras, habia estado en la cocina, luego en el zaguán, luego aquél hombre lo habi dado para la escuela del pueblo, aquélla en la que daba clases una señorita venida de Las Palmas,hacía muchos muchos años, cuando todavía no se había hecho la centralización de las escuelas.
        Entonces, ya no tenía utilización en la escuela del pueblo, habia vuelto a la casita del hombre que lo hizo. Lo puso a la entrada de la casa, y por él, pasaron dos generaciones de personas, en aquélla tabla con dos patas se habían sentado las posaderas de toda la familia, los vecinos del puebliito,el cura de la parroquia, el sr. alcalde, el vecino que había emigrado a Cuba y había vuelto para quedarse…en fin, muchos majoreros.
        Cuando se construyó la Escuela de Hostelería, a un empleado de servicio técnico,se le ocurriò traer el banco de su tío para la terraza del Colegio, alli no había donde sentarse. Y lo hizieron los alumnos venidos de aquél lejano pueblo africano, en su tabla rieron, lloraron, se besaron, miraron las montañas, pensando en su lejano pueblo…
        Y pasó el tiempo, y cambió la politica, y aquel banco se curtió más y más…hasta que un día, fatídico día, llegó a la Escuela un nuevo director, un hombre cruel,malvado, pagado de si mismo, autoritario, cuyo nombre recordaba al dictador español del siglo pasado.
        Salió la estúpida y discriminatoria ley del tabaco, al mismo tiempo, en aquélla terraza se construyeron unos frios y feos bancos de cemento, ¡PUAF!, que cosa más fea, y aquèl director, mandó tirar el viejo banco de madera. El empleado encargado del asunto, consciente de la historia de aquél asiento, lo bajó a la parte de atrás del Colegio, confiando en que allí no molestaría a su jefe.
         y allí se sentaban aquéllos cinco minutos que duraba el cigarrillo, todo el personal del establecimiento, desde las limpiadoras, hasta las cocineras. AQUEL ASIENTO VIEJO, DESCOLORIDO POR EL TIEMPO, RUSTICO, LLENO DE ANTIGUAS TRADICIONES, POR EL QUE PASARON TANTOS CABREROS Y ESCUCHÓ TANTAS HISTORIAS, QUE RECIBIÓ EL CALOR DE TANTOS SOLES, POR EL QUE POCO LLOVIÓ(la isla es poco lluviosa), AQUEL ENTRAÑABLE BANCO SEGUÍA ALLI… pero un día, trágico y triste día, el director se dá cuenta del lugar donde lo había puesto el empleado y…lleno de ira, de rabia, de odio, llamó al obrero y le ORDENÖ …ROMPER EL BANCO, NOOOOOOOOO,  aquél malvado hombre, carente de todo sentimiento en su negra alma, olvidando todo lo que aquél pobre trozo de madera conllevaba de tradición Canaría, de historia majorera, antigüedad en el tiempo,ARTESANÏA, no había sido hecho en una fábrica, en seriie, era ÚNICO,ARTESANAL,hecho con cariño, dueño y "guardador" de la historia de una de las Islas Afortunadas…que más se podría decir de El…Mi imaginación se queda corta, mi mente se queda en blanco, ante el dolor de ver como la maldad destruye las cosas bellas, olvidando y dando al traste y al olvido la historia de algo tan entrañable cómo un antiguo, descolorido y viejo banco de madera. Adiós amigo, adiós compañero de tanto tiempo…

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